[...] Han abrumado de reprobaciones todo lo que era fuerte y sano, violento y profundo: la pasión y el placer, el pensamiento, la libertad, el amor de la tierra, la ambición: lo han llamado mal, pecado, diablo.
Si es lícito definir el ser corrompido como aquel que hace lo que es desventajoso, el cristianismo representa la corrupción esencial. Ha erigido en tipo ideal al hombre débil, la "bestezuela de rebaño", el animal humano domesticado y enfermo que practica sistemáticamente el autocastigo. El hombre sin pecado del cristianismo es el oprimido eterno con las virtudes que le convienen, ellas le dan esas pequeñas satisfacciones débiles que prolongan su esclavitud, pero que compensan su ausencia completa de vitalidad: la dulzura, la benignidad, la caridad. Para justificar esta moral de esclavos, los teólogos han construido un inmenso sistema de "piadosas mentiras", de interpretaciones pérfidas. Se ha emponzoñado el corazón de los hombres con el resentimiento y la idea de pecado [...]
martes, 23 de febrero de 2016
Fragmentos de Cosmos (Witold Gombrowicz)
"Pero qué hacer? Regresar a dormir? Me sentía en un estado de total destrucción y debilidad. Incluso había dejado de tener sentimientos."
"¿Por qué razón si hemos salido del caos no podemos nunca entrar en contacto con él? Apenas fijamos algo en nuestros ojos y ya, bajo nuestra mirada, surge el orden... las formas..."
"El concentrar excesivamente la atención en un objeto induce a la distracción, ya que aquel objeto únicamente hace ensombrecer todos los demás."
"Eso pasa al despertar de una pesadilla, no al despertar en una pesadilla."
"Estaba preparado para todo menos para ver una tetera. Hay una gota que hace derramar el vaso, algo que resulta ya "demasiado". Existe algo así como un exceso de realidad, una abundancia que no se puede soportar."
viernes, 13 de noviembre de 2015
Átomos
Electrones, protones, neutrones... que forman átomos, que forman moléculas, que forman elementos que forman materiales. De alguna manera eso crea seres, entre los que estamos los humanos. Estos seres vivimos en el planeta Tierra, que es una parte del Sistema Solar, de La Vía Láctea y del Universo, y todo eso se creó por una explosión hace muchos años. También lo creó Dios, eso ya depende de cada uno. El Universo se compone de muchos astros, y es infinito (y lo seguirá siendo hasta que algún científico demuestre lo contrario). Muchos de esos astros se agrupan y giran alrededor de una estrella (también tenemos explicación para eso en la Ley de Gravitación Universal). En uno de esos planetas vive nuestro mundo, pero eso lo sabemos todos porque ya lo estudiamos en el colegio.
Cuando de niños, nuestros padres nos llevan al colegio, nosotros sabemos que vamos a aprender, porque eso es así, porque nos lo han dicho. Y es verdad, vamos a aprender a vivir en sociedad. Allí pasamos la mayor parte del día durante años, alejados del resto de seres del planeta. Después vamos a la Universidad y después a trabajar, donde también estamos aislados porque ya tenemos muchos problemas y no queremos más. Por eso nos enseñan de pequeños que vivir en sociedad es estar ocupados estudiando, trabajando y saliendo de cañas el fin de semana. Sabemos cómo funciona el mundo, porque lo sabemos todo. Creemos vivir la realidad, pero lo cierto es que no sabemos cuál es la realidad ni quiénes somos. Puede que no tengamos el control de nosotros mismos, que cuando decidimos algo, esa decisión no venga de nuestro cerebro. Podríamos estar programados para creer que somos dueños de nuestros pensamientos... pero si fuera así, nunca lo sabríamos. Vivimos en nuestro mundo, pero ese mundo esta dentro de otro más grande al que no tenemos acceso.
Nuestro mundo no es el mundo en el que vivimos sino el mundo en el que creemos vivir. Nuestro mundo es un "gran nomos".
Laura Lasheras
Cuando de niños, nuestros padres nos llevan al colegio, nosotros sabemos que vamos a aprender, porque eso es así, porque nos lo han dicho. Y es verdad, vamos a aprender a vivir en sociedad. Allí pasamos la mayor parte del día durante años, alejados del resto de seres del planeta. Después vamos a la Universidad y después a trabajar, donde también estamos aislados porque ya tenemos muchos problemas y no queremos más. Por eso nos enseñan de pequeños que vivir en sociedad es estar ocupados estudiando, trabajando y saliendo de cañas el fin de semana. Sabemos cómo funciona el mundo, porque lo sabemos todo. Creemos vivir la realidad, pero lo cierto es que no sabemos cuál es la realidad ni quiénes somos. Puede que no tengamos el control de nosotros mismos, que cuando decidimos algo, esa decisión no venga de nuestro cerebro. Podríamos estar programados para creer que somos dueños de nuestros pensamientos... pero si fuera así, nunca lo sabríamos. Vivimos en nuestro mundo, pero ese mundo esta dentro de otro más grande al que no tenemos acceso.
Nuestro mundo no es el mundo en el que vivimos sino el mundo en el que creemos vivir. Nuestro mundo es un "gran nomos".
Laura Lasheras
sábado, 2 de noviembre de 2013
Si...
Si en tu puesto mantienes la cabeza tranquila
cuando a tu lado todo es cabeza perdida.
Si tienes una fe en ti mismo que te niegan
y no desprecias nunca las dudas que ellos tengan.
Si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera.
Si, engañado, no engañas
y no tienes más odio que el odio que te tengan.
Si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres.
Si al hablar no exageras lo que sabes y quieres.
Si sueñas y los sueños no te hacen su esclavo.
Si piensas y rechazas lo que piensas en vano.
Si te encuentras el triunfo, si llega la derrota
y a los dos impostores los tratas de igual forma.
Si logras que se sepa la verdad que has hablado
aunque esparza mentiras el vulgo degradado.
Si vuelves al comienzo de la obra perdida,
aunque esta obra sea la de toda tu vida.
Si arriesgas en un golpe, lleno de alegría,
tus ganancias de siempre a la suerte de un día
y pierdes, y te lanzas de nuevo a la pelea,
sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era.
Si logras que los nervios y el corazón te asistan,
aun después de su fuga y tu cuerpo en fatiga,
y se agarren contigo, cuando no quede nada
porque tú lo deseas y lo quieres y mandas.
Si vives entre el pueblo y guardas tu virtud.
Si marchas entre reyes con tu paso y tu luz.
Si nadie que pretenda puede hacerte una herida.
Si todos te reclaman y nadie te precisa.
Si llenas cada minuto inolvidable y cierto
de sesenta segundos que te eleven al cielo.
Rudyard Kipling
cuando a tu lado todo es cabeza perdida.
Si tienes una fe en ti mismo que te niegan
y no desprecias nunca las dudas que ellos tengan.
Si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera.
Si, engañado, no engañas
y no tienes más odio que el odio que te tengan.
Si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres.
Si al hablar no exageras lo que sabes y quieres.
Si sueñas y los sueños no te hacen su esclavo.
Si piensas y rechazas lo que piensas en vano.
Si te encuentras el triunfo, si llega la derrota
y a los dos impostores los tratas de igual forma.
Si logras que se sepa la verdad que has hablado
aunque esparza mentiras el vulgo degradado.
Si vuelves al comienzo de la obra perdida,
aunque esta obra sea la de toda tu vida.
Si arriesgas en un golpe, lleno de alegría,
tus ganancias de siempre a la suerte de un día
y pierdes, y te lanzas de nuevo a la pelea,
sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era.
Si logras que los nervios y el corazón te asistan,
aun después de su fuga y tu cuerpo en fatiga,
y se agarren contigo, cuando no quede nada
porque tú lo deseas y lo quieres y mandas.
Si vives entre el pueblo y guardas tu virtud.
Si marchas entre reyes con tu paso y tu luz.
Si nadie que pretenda puede hacerte una herida.
Si todos te reclaman y nadie te precisa.
Si llenas cada minuto inolvidable y cierto
de sesenta segundos que te eleven al cielo.
Rudyard Kipling
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